
viernes 29 de julio de 2011
miércoles 27 de julio de 2011
lunes 18 de julio de 2011
Dijo Ceci
Dadá está de moda
Adentro el calor era saunístico, es que después del superfrío se puso pesado y todos los lugares están sobrecalefaccionados! salimos a refrescarnos y los presento a Sebas Freire, camisa a rayas, el fotógrafo del libro y a Horacio Dabbah (de la galería Dabbah Torrejón amigo ultra simpático)
Hubo más y más cruces ahí en ese bar, pero me salieron mal las fotos-
domingo 17 de julio de 2011
Jueves a la noche

sábado 16 de julio de 2011
viernes 15 de julio de 2011
miércoles 13 de julio de 2011
El purgatorio porteño

Para poder hablar del Infierno, Dante tuvo que llegar al Paraíso. Pero sólo pudo llegar al Paraíso porque había sido capaz de atravesar el Purgatorio para salir del Infierno. Borges hizo el mismo recorrido en “El Aleph”, pero lo condensó en una serie de encuentros en una casa de la calle Garay: cuando llega al Paraíso descubre que es el Infierno y, entonces, todo lo que se desea es olvidarlo, vivir en el Purgatorio. Julián Gorodischer, en su deambular por la ciudad del deseo, recrea ese viaje. El cronista que narra la historia vive en un Purgatorio eterno que le parece el Infierno, quizá porque no llegó a conocer el horror del Paraíso.
La ciudad y el deseo recorre uno de los circuitos porteños que hoy puede imaginar un joven que siente que está dejando de ser joven y que ya no tiene en claro qué podría significar ser gay en la primera década del siglo XXI. El libro se presenta como una guía no tradicional del circuito gay porteño, pero excede ese cometido. Por cierto: todo es excesivo en este libro. Hay demasiada angustia, demasiada necesidad de circular, demasiado romanticismo, demasiado cansancio, demasiado sofoco.
El cronista de La ciudad y el deseo se puso la máscara de la histérica decimonónica. De la misma manera que las mujeres que representaban un acto sexual sin partenaire para el exiguo público que conformaban el doctor Charcot y sus discípulos, el narrador del libro de Gorodischer actúa un erotismo sin otro que ni siquiera tolera la masturbación. Es una versión moderna del monje medieval, el que –según Michel Foucault– llevaba la perversión al límite de lo perfecto: puro deseo sin placer.
Esta guía gay de Buenos Aires tiene también algo de “El informe sobre ciegos”, ese recorrido infernal que Sabato injertó en su novela Sobre héroes y tumbas . En el “Informe” se hacía visible un mundo de catacumbas que los habitantes de la superficie desconocían.
En La ciudad y el deseo se recorren otras catacumbas, que no sólo están en la superficie sino que a veces están incrustadas en el núcleo mismo de lo más trendy de la moda: son esos espacios del deseo que la mayoría de los habitantes de la superficie ni sospechan.
El deambular fue un gesto que surgió con la modernidad. Charles Baudelaire lo señala como uno de los rasgos típicos del hombre moderno: el flâneur, el paseante, el que camina sin rumbo fijo, disfrutando de la ciudad.
Walter Benjamin lo eleva a categoría teórica: el flâneur benjaminiano se ha transformado en un concepto abstracto que representa la deriva mental, la investigación alucinada, la inteligencia vista en el momento del estallido poético, cuando surge lo imprevisible.
Los más grandes flâneurs literarios fueron los beatniks. El cronista narrador del libro de Gorodischer le debe todo a los beatniks y, a la vez, los escamotea tan bien que es más fácil encontrar otras huellas literarias antes que las marcas salvajes de Jack Kerouac, Allen Ginsberg o William Burroughs. De los beatniks queda a flote la apelación permanente al alcohol y las drogas como forma superior de escapar del sexo: transformar el deseo en insistencia sinsentido.
Gorodischer es un cronista cimarrón. Cada vez más cimarrón y menos típicamente un cronista. En La ciudad y el deseo lleva esa escritura salvaje al límite de lo ficcional. Aquí lo real ya funciona como mero marco: lo que permite resaltar la invención.
Es una crónica nietzscheana: es decir, consciente de que no existen los hechos, sino las interpretaciones.
Así como Dante recurrió a la guía de Virgilio para recorrer el Infierno y el Purgatorio (y el narrador del cuento “El Aleph” necesitó de Carlos Argentino Daneri), el cronista de La ciudad y el deseo convoca a un compañero de correrías: Gerardo Martínez. Y así como Virgilio y Daneri se apartan del camino cuando Dante y Borges ven el Paraíso, el narrador de esta novela-crónica-guía-cimarrona hace a un lado a Martínez para poder llegar al final de su relato.
El libro se acompaña de fotografías que tomó Sebastián Freire. Hay un fuerte contrapunto entre la angustia perpetua del narrador y las imágenes.
Las fotos de Freire apelan a un estilo kitsch de porno soft: todos los modelos son típicos chongos de página web de acompañantes. Estilo étnico, músculos, juventud, pelo largo. Lo que contrataría como acompañante una loca cincuentona de Idaho de visita en la ciudad. El histérico narrador de la crónica quizá se identificaría con ese deseo si su deseo pudiera desear el placer.
La idea de identidad sexual surgió en 1869 cuando se inventó la homosexualidad. La homosexualidad fue imaginada como el tacho de basura en el que se arrojaban los rasgos psicológicos y los deseos que el hombre digno no debía manifestar en público. Desde entonces y hasta 1969, cuando surgió el movimiento gay, la homosexualidad fue Lo Peor. Cuarenta y dos años más tarde, lo gay se está convirtiendo en algo difuso. Aun lejos de su disolución, sin embargo la homosexualidad ya no es lo que fue.
Así como antes de la invención de la homosexualidad, las relaciones sexuales entre varones existieron y fueron masivas en todas las culturas, cuando la homosexualidad sea olvidada, igual seguirán existiendo relaciones sexuales entre varones. Lo que se está diluyendo es la identidad sexual; el estigma de ser “esto”. Porque tampoco nadie sabe hoy qué es un heterosexual. En ese punto de la duda, el narrador de La ciudad y el deseo se encuentra desorientado, como muchos hombres de esta época.
Quizá el personaje del libro de Gorodischer sea la crisálida del puto del futuro: está pasando por una etapa de desaparición, de sin-goce-del-placer, de puro deseo indeseable, para resurgir como mariposa gozosa. Pero ¿cuándo? Porque el puto crisálida de hoy detesta más a la vejez que a la muerte.
La ciudad y el deseo da cuenta de esta deriva trágica: hacia el fin de la homosexualidad y hacia el fin del placer por las catacumbas de Buenos Aires. Es la recorrida por un Purgatorio infinito que no llega jamás a devenir Paraíso ni Infierno.
martes 12 de julio de 2011
Inauguración de la muestra fotográfica

FOTÓGRAFOS: CARMELA GARCÍA Y SEBASTIÁN FREIRE
Del 14 de julio al 26 de agosto de 2011
Inauguración: 14/07 - 20.00
CCEBA SEDE FLORIDA 943
Concierto: Nacho Marciano AHORA
En el marco de la presentación del libro de Julián Gorodischer
Es por esta razón que desde el CCEBA empezamos a pensar en generar una muestra que pudiera reflejar el imaginario gay de las ciudades en España y Argentina, y en esto nos llegó la propuesta de Sebastián Freire y Julián Gorodischer. Julián y Sebastián habían hecho un libro juntos. Una suerte de guía gay de la ciudad de Buenos Aires titulada La ciudad y el deseo, que Sebastián había ilustrado con algunas de sus fotografías. Enseguida nos pusimos a trabajar en la idea de generar con ellas una exposición y buscar un complemento por parte de España al proyecto. Si las fotos de Sebastián hacen referencia al mundo gay masculino, la parte española podría muy bien completarse con las obras que nos acercan de manera poética al mundo de las lesbianas, realizadas por la gran artista Carmela García, cuyas fotos habíamos tenido en mente desde un principio para esta muestra, y que es un referente internacional de el arte comprometido con las políticas de género.
Así surgió Chicas, chicos, ciudad y deseo.
En nuestra programación resulta central, y es una de las prioridades horizontales de la AECID que atraviesa todas nuestras actividades, trabajar los temas relativos a la diversidad cultural y fomentar el respeto por aquellas manifestaciones que la incluyen, entre las cuales contamos la diversidad sexual.
Esta exposición es particularmente interesante en este sentido porque establece un contrapunto. Se trata de dos artistas con visiones muy diferencias, ambos preocupados por la temática gay pero desde dos lugares muy distintos. Y preocupados también por las manifestaciones de la homosexualidad en el marco de las ciudades. Barcelona, Madrid, Buenos Aires. Ciudades gayfriendly, donde el respeto, la tolerancia y la inclusión social tienen un rol primordial desde hace ya muchos años.
Julián Gorodischer nos dice en un fragmento del texto de La ciudad y el deseo que introduce el recorrido por esta muestra: "La calle es una prisión infernal de la cual no hay modo de evadirse". Tal vez podríamos agregar que la ciudad es esa prisión, que no podemos evadir, que nos agobia y nos destroza por momentos, al mismo tiempo que nos fascina y nos hace felices en muchos otros. Ricardo Ramón
Concierto: Nacho Marciano AHORA
La banda liderada por Nacho Marciano exhibe una apuesta pop rock que actualmente continúa su prédica. A principios de 2006 graban su álbum debut. El disco es editado por la WARNER MUSIC. Su segundo disco es editado en formato digital en 2010 http://soundcloud.com/ahoramp3 . En este momento se encuentran en producción del tercer disco. Nacho Marciano produce y trabaja en colaboración con Roberto Jacoby en canciones que se editarán a fines de este año.
viernes 8 de julio de 2011
lunes 4 de julio de 2011
Jueves 14 de julio

CCEBA, Florida 943
Presentación del libro
LA CIUDAD Y EL DESEO
textos de Julián Gorodischer
y fotografías de Sebastián Freire
Presenta y entrevista: Cecilia Szperling
La ciudad y el deseo es una guía no tradicional que traza un recorrido literario basado en vivencias de escritores como William Burroughs, Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Henry Miller y Charles Bukowski, entre otros, pero situadas en los bares tradicionales, discotecas, shoppings y espacios verdes de Buenos Aires. El resultado da testimonio de una ciudad amigable y receptiva con cualquier orientación sexual, impregnada del aura de la generación beatnik pero a principios del Siglo XXI. En La ciudad y el deseo, Julián Gorodischer construye el mito de una ciudad poblada de fiestas privadas, gimnasios, hoteles, plazas, milongas, cines y avenidas por donde desfilan los personajes que marcan el espíritu de un tiempo y que nos invitan a conocer el detrás de escena de aquello que pasa desapercibido a la mirada cotidiana. Las crónicas de este libro se pueden leer como una novela pero, sobre todo, como una guía íntima de Buenos Aires.
Inauguración de la muestra
Chicas, chicos, ciudad y deseo
fotografías de Sebastián Freire* y de Carmela García
*fotografías pertenecientes al libro La ciudad y el deseo
Jueves 14 de julio – 20hs.
CCEBA, Florida 943

